#FreeBritney: Hace años que Britney no controla su propia vida; los fans insisten en que es hora de liberarla

Después de más de una década, ¿por qué Britney Spears sigue bajo una tutela aprobada por la corte, que deja las decisiones que involucran su patrimonio y la vida diaria a otros?

A finales de abril, Britney Spears hizo una súplica a sus 22 millones de seguidores de Instagram. “No crean todo lo que leen y escuchan”, escribió en un pie de foto. “Su amor y dedicación son increíbles”, continuó, “pero lo que necesito ahora es un poco de privacidad, para lidiar con todas las cosas difíciles que la vida pone en mi camino”.

Habían pasado tres semanas desde que la estrella del pop se había registrado en un centro de salud mental, y tres meses desde la cancelación de su residencia en Las Vegas. Un grupo particularmente escéptico de sus fanáticos no creyó en las razones oficiales de estos hechos: que se internó por elección propia, que su padre estaba enfermo y que necesitaba espacio y tiempo para estar con su familia. Las teorías de lo que realmente estaba sucediendo en la secreta vida privada de Spears se volvían cada vez más cuantiosas y frenéticas, pero en última instancia compartían una noción: que la cantante estaba siendo silenciada y manipulada, y que así había sido por años.

La superestrella del pop en el estreno de “Once Upon a Time… in Hollywood”, en julio pasado.
(Chris Pizzello / Associated Press)

Los Angeles Times pasó tres meses examinando la tutela de Spears y contactándose con aquellos que podrían haber visto de primera mano cómo la ha afectado; nadie en su círculo íntimo respondió a las solicitudes de comentarios. El periódico no pudo encontrar evidencia independiente de que la cantante está siendo perjudicada por el acuerdo.

Spears es una celebridad como ninguna otra: una artista de primer nivel, que obtiene millones de dólares al año pero no tiene control pleno sobre su vida o asuntos comerciales. Desde su lapsus público, en 2008, ha estado sujeta a una tutela legal aprobada por la corte, que le da a su padre autoridad sobre sus finanzas y muchas decisiones personales. Los fanáticos que creen que el acuerdo pretende explotarla en lugar de ayudarla, han adoptado un hashtag y un grito de guerra: #FreeBritney, o ‘liberen a Britney’.

El recurso de supervisión legal es muy inusual. La curatela está diseñada para proteger a las personas que no pueden cuidarse a sí mismas, pero Spears, ahora de 37 años, ha trabajado sin parar por su cuenta, produciendo cuatro álbumes y realizando otras giras mundiales.

A pesar de la insistencia de Spears en las redes sociales de que está bien y en control de su vida, la máquina #FreeBritney ha crecido de manera que ni la superestrella ni su equipo pueden controlar. Se convirtió en un elemento básico de los tabloides; una obsesión de las redes sociales. Con fanáticos que a menudo interpretan las acciones de las celebridades a través de una lente personal, Spears se convirtió en un vehículo para discutir el lugar de las mujeres en el entretenimiento, las enfermedades mentales y las relaciones padre-hija.

Los manifestantes se reúnen frente al Palacio de Justicia Stanley Mosk, en Los Ángeles, en mayo de 2019 mientras se realiza una audiencia sobre la patria potestad de la estrella del pop.
(Laura Newberry / Los Angeles Times)

Su abogado, Stanton Stein, a quien Jamie Spears había contratado para manejar el control de daños de la operación #FreeBritney, rechazó la idea de que la artista había sido coaccionada o manipulada de alguna manera. “Ella siempre participa en todas las decisiones profesionales y comerciales, y punto”, afirmó.

Britney Spears no se mordió la lengua en su publicación de abril en Instagram. En ese momento, pareció decidida a demostrar que, de hecho, tiene algo que decir sobre su vida. “Puede que no sepan esto de mí”, escribió, “¡pero soy fuerte y defiendo lo que quiero!”.

¿Por qué Spears está bajo tutela legal?

Son imágenes que nadie olvidará fácilmente: Spears conduce con un bebé en su regazo, se afeita la cabeza, habla con acento británico, es sacada de su mansión de Beverly Hills en camilla.

Para muchos, fue alarmante ver la vulnerabilidad de alguien que -a juzgar por las métricas del dinero y la fama- había alcanzado un estado insondable. Spears encabezó la lista de Forbes de las celebridades mejor pagadas del mundo en 2002, y nuevamente en 2012.

En 2008, estuvo dos veces confinada a una guarda psiquiátrica, conocida en California como 5150. Después de la segunda oportunidad, su padre, Jamie Spears, solicitó a la Corte Superior del Condado de Los Ángeles una “patria potestad temporal” de emergencia. El acuerdo se hizo permanente a fines de año.

Jamie Spears fue designado para velar por el patrimonio y el bienestar físico de su hija, mientras que un abogado de Los Ángeles, Andrew Wallet, fue contratado como coguardián para ayudar a administrar los activos financieros de la cantante.

Jamie Spears deja el Palacio de Justicia Stanley Mosk, en 2012.
(Nick Ut / Associated Press)

Los documentos de la corte muestran que Jamie Spears tiene el poder de comerciar oportunidades de negocios, vender sus propiedades y restringir sus visitas. Puede solicitar órdenes de restricción contra aquellos que cree que amenazan la estabilidad de su hija.

También supervisa gran parte de las minucias del quehacer cotidiano de la artista. Cada compra que realice debe registrarse en los informes judiciales anuales de sus gastos.

Según los expertos en derecho, es inusual que alguien tan joven y productivo como Spears esté en un régimen de tutela, que generalmente se usa para proteger a los ancianos, enfermos y discapacitados mentales. Están destinados a personas que probablemente no mejoren y a menudo permanecen en vigor hasta que la persona muere.

Pero Spears no es una persona típica. Su patrimonio es inmenso y complicado de administrar, por lo cual podría estar sujeta a “influencia indebida”, un factor que los jueces consideran, junto con la capacidad mental, al decidir si una curatela es una buena opción.

Me imagino que una persona con ese tipo de riqueza atrae a mucha gente hacia ella, muchos de los cuales pueden no tener su mejor interés en mente”, afirmó la psicóloga Stacey Wood, testigo experta en casos de curatelas. “Esto podría protegerlos de eso”.

Por ejemplo, en junio último, el padre de Spears intentó extender una orden de restricción contra su antiguo amigo y representante, Sam Lutfi, quien, según la familia, alentó a Spears a seguir un camino destructivo e intentó beneficiarse de su fama. Más recientemente, Lufti ha sido un defensor vocal del movimiento #FreeBritney.

¿Por qué el renovado interés?

Aunque carecía de plena autoridad sobre su vida, Spears trabajó durante una década sin descanso, creando álbumes cada dos o tres años y logrando aciertos lucrativos, por ejemplo su temporada como jueza en el programa de televisión “The X Factor”. Además, montó 248 shows para su residencia “Piece of Me”, en Las Vegas entre 2013 y 2017; cada actuación le aportó $500.000. No hubo más crisis públicas, no más comportamiento extravagante.

Luego, en enero de 2019, la artista anunció que cancelaría su nueva residencia en Las Vegas, “Domination”. Remarcó la decisión sobre la salud de su padre, quien estuvo al borde de la muerte luego de una fisura de colon, en noviembre de 2018. “Estamos muy agradecidos de que siga con vida, pero todavía tiene un largo camino por delante”, escribió Spears en Instagram. “Tuve que tomar la difícil decisión de poner todo mi enfoque y energía en mi familia en este momento. Espero que todos puedan entenderlo”.

Britney Spears actúa en Las Vegas.
(Chris Pizzello / Invision / Associated Press )

A los ojos de algunos fanáticos, era una señal de que no todo estaba bien en el universo de la estrella. Otro aviso llegó en marzo, cuando Wallet renunció a la custodia.

En los documentos presentados ante el tribunal, Wallet escribió que “la curatela está involucrada en numerosas actividades comerciales continuas que requieren atención inmediata”, y que sería por el mejor interés de Spears que su renuncia fuese aceptada rápidamente. No proporcionó una razón específica para su decisión.

La cantante, afirmó Wallet, sufriría “detrimento sustancial, daño irreparable y peligro inmediato” si él no se retiraba.

A Wallet se le había otorgado un aumento significativo en noviembre, a $426.000 al año, después de argumentar que había aportado “estabilidad y liderazgo” al patrimonio de Spears, que bajo su guía había crecido en $20 millones. El abogado aseguró haber impedido que “los cientos” de personas que trabajan con ella le dieran drogas, evitando así su ruina financiera.

Adam Streisand, un abogado con el que la cantante habló cuando consideró impugnar la tutela, en 2008, le dijo a The Times que el “retiro estrepitoso” de Wallet podría indicar un desacuerdo con Jamie Spears sobre cómo se manejó el acuerdo. Ni Wallet ni Spears respondieron los pedidos de comentarios para este artículo.

Adam Streisand fuera del Palacio de Justicia de Stanley Mosk en 2008.
(Toby Canham / Getty Images)

Cuando Britney Spears se registró en un centro de salud mental para una estadía de un mes, el 3 de abril pasado, sus fanáticos entraron en alerta máxima.

Dos humoristas con sede en Los Ángeles, Tess Barker y Barbara Gray, habían seguido la curatela con gran interés. Ambas conducen “Britney’s Gram”, un podcast que generalmente analiza las publicaciones de Instagram de la cantante. Pero después de que la estrella canceló su residencia, las anfitriones abandonaron el tono alegre.

En un “episodio de emergencia”, a mediados de abril, Barker y Gray afirmaron que Spears estaba siendo microgestionada por sus administradores y mantenida cautiva por la curatela.

Sin embargo, lo que realmente dio impulso a #FreeBritney fue un correo de voz en la línea directa del podcast.

En el mensaje, un hombre que se identificó como exasistente legal de un abogado que trabajó con la tutela de Spears, afirmó que el padre de la cantante había logrado que ella abandonara su residencia en Las Vegas. También hizo una serie de otras acusaciones y expresó preocupación por su autonomía personal.

Britney Spears en “The X Factor”.
(Jason Merritt / Getty Images)

Las podcasters aseguraron que confirmaron la identidad de la fuente y su supuesta posición en la empresa. The Times no pudo verificar independientemente que el correo de voz fuera auténtico o que las afirmaciones fueran ciertas.

#FreeBritney era tendencia en Twitter el día después de la salida del podcast. Los fanáticos irrumpieron en las cuentas de redes sociales de Spears usando el hashtag, exigiendo que fuera liberada de lo que consideran una prisión sancionada por el tribunal.

Es difícil evaluar el alcance del operativo. Pero #FreeBritney ya era un problema suficiente para su entorno en junio, cuando Jamie Spears demandó al blogger de “Absolute Britney”, Anthony Elia, acusándolo de difundir información falsa y difamatoria en nombre del movimiento #FreeBritney.

Basta es basta”, declaró la querella.

Una semana después del lanzamiento del podcast, Spears intentó tranquilizar a sus fanáticos a través de una publicación de Instagram donde decía que todo estaba bien; sólo necesitaba algo de privacidad, explicó.

Hay rumores, hubo amenazas de muerte para mi familia y mi equipo, y tantas cosas locas que se dicen”, escribió. “Estoy tratando de tomarme un momento, pero lo que sucede me lo hace más difícil. No crean todo lo que leen y escuchan”.

Algunos de sus seguidores no estaban convencidos. Miley Cyrus gritó: “¡Liberen a Britney!” durante uno de sus conciertos. Docenas de personas se manifestaron frente al ayuntamiento de West Hollywood, llevando letreros con lemas como “Britney no es una esclava de ustedes”.

El 10 de mayo, Spears y sus padres asistieron a una audiencia sobre el estado de la tutela, en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. La estrella generalmente no se presentaba para tales reuniones. El público y los medios de comunicación fueron retirados de la sala.

Después de la audiencia, la jueza, Brenda A. Penny, ordenó una evaluación independiente del caso.

Unos días más tarde, el representante de Spears, Larry Rudolph, en una entrevista con TMZ afirmó que la cantante no actuaría en un futuro cercano y “posiblemente nunca más”. Poco después aclaró su declaración, diciendo que “no estaba seguro de que ella quisiera volver a trabajar, o cuándo ocurriría eso”.

En mayo, Jamie Spears presentó una petición para extender la tutela a Hawái y Florida, donde a su hija le gusta vacacionar, y a su estado natal, Louisiana (agregó nueve estados más a la solicitud en agosto).

Intervención de expertos

En publicaciones recientes de Instagram, Spears proyecta una vida feliz y saludable: desayuna con su novio, disfruta de Disneyland con sus hijos, compra en Bloomingdale’s. Ni ella ni su familia han aclarado el estado de su salud mental ni su diagnóstico, ni cómo se siente acerca de los términos de su tutela legal.

Para muchos, las afirmaciones de los fanáticos de que una de las celebridades más reconocidas del mundo podría ser una víctima es a la vez horrible y tentadora. Los expertos en derecho señalan que, si bien las curatelas pueden corromperse, como alegan algunos fanáticos de Spears, probablemente haya una buena razón para que siga vigente.

El hecho de que haya estado bajo tutela durante una docena de años debería decir algo sobre el estado de su discapacidad mental y su vulnerabilidad”, afirmó Streisand, quien se especializa en disputas patrimoniales de alto perfil. “Los tribunales harán todo lo posible para garantizar que una persona no caiga en una tutela legal, a menos que realmente lo necesite”.

Antes de otorgar una curatela testamentaria, el tribunal debe tener razones para creer que la persona en cuestión no puede manejar sus propios asuntos y necesita protección. Y debe haber un deterioro cognitivo reconocible, evaluado por un médico imparcial.

En 2008, Spears podría haber sido un peligro para ella y sus hijos, señaló Andy Mayoras, un abogado de sucesiones que escribió sobre su curatela. La acción drástica, dijo, fue necesaria en ese momento. “La pregunta es, ¿cuándo es apropiado reducir las restricciones y dejar que intente vivir sin ellas?”, reflexionó.

Una tutela legal está diseñada para continuar en vigor hasta que alguien involucrado en el caso, generalmente la persona que es tutelada, solicite que la medida se levante. Cuando la jueza ordenó una evaluación experta de Spears, en mayo, no estaba claro si la cantante o alguien de su entorno lo había solicitado. “Esto sugeriría una consideración de un cambio de estado”, expresó el psicólogo Wood.

Spears en los Billboard Music Awards de 2011, en Las Vegas.
(Getty Images)

Para que se ponga fin a la curatela, Spears necesitaría demostrar que es capaz de manejar su vida sin tales medidas. Los jueces a veces pueden dudar en disolver esos arreglos porque es difícil saber si alguien está lo suficientemente bien como para cuidarse a sí mismo, explicó Mary Thornton House, una jueza de sucesiones del condado de L.A. “Siempre existe el temor de que alguien pueda sufrir un daño financiero, físico o emocional una vez que se levanta”, comentó.

Un factor que la corte podría considerar es la capacidad de Spears de ganarse la vida sin la tutela.

Wallet, el antiguo coadministrador, calificó el acuerdo como un “modelo de negocio híbrido” en su petición de un aumento. Lo que esto podría significar, en parte, es que la curatela le permitió a Spears cerrar negocios que podrían no haber estado disponibles para ella después de sus años más turbulentos, consideró Mayoras. De lo contrario, podría haber sido considerada un gran riesgo.

Un artículo de 2014 sobre la residencia de Spears en Las Vegas, escrito por la reconocida periodista Taffy Brodesser-Akner y publicado en la revista en línea Matter, citó a una fuente de Caesars Entertainment diciendo que “la compañía había insistido en la curatela por si acaso, y que esta debía seguir en vigor durante todo el tiempo del contrato”.

En su rol de guardián, Jamie Spears recibe $130.000 anuales por el patrimonio de su hija. La estrella ha tenido una relación históricamente tensa con su progenitor, algo que ha generado preguntas entre los fanáticos sobre si debería supervisar la compleja tutela en solitario. “Creo que fue prudente convocar a Wallet para cheques y saldos”, consideró Thornton House.

La relación entre Spears y su padre volvió a ser noticia en agosto después de que Kevin Federline, el padre de los dos hijos de la cantante, presentó una denuncia policial alegando que Jamie Spears había abusado de uno de sus nietos durante una visita a su casa. Según los informes, el hombre “sacudió violentamente” a Sean, de 13 años, después de romper la puerta de una habitación para alcanzarlo. A los muchachos se les otorgó una orden de restricción contra su abuelo.

Poco después, Jamie Spears solicitó que el Tribunal Superior de Los Ángeles le permitiera “renunciar temporalmente a los poderes de curatela de persona” por razones de salud, según muestran los registros judiciales. Solicitó que Jodi Montgomery, administradora de cuidados de su hija durante un año, adoptara esos deberes.

La jueza Penny aceptó la solicitud el 9 de septiembre y nombró a Montgomery como guardia temporal.

Según el investigador de cultura pop Marc Brennan, quien como profesor ha enseñado lecciones sobre Spears en una clase donde abordaba “la celebridad como industria”, la cantante tiene una fuerte conexión con sus jóvenes admiradores, que están más inclinados que en años anteriores a examinar qué dice su situación sobre nuestra cultura en general.

Es un caso de estudio interesante”, aseguró Brennan. “Aquí tenemos a una mujer de 37 años lo suficientemente fuerte como para estar a la vista del público y actuar, pero supuestamente no tan fuerte como para cuidar de sus propios hijos y su dinero”.

En el documental de 2008 de MTV “For the Record”, Britney Spears habló con franqueza de su vida en el candelero. “Incluso cuando vas a la cárcel, siempre hay un momento en el que sabes que vas a salir”, dijo.

El entrevistador le preguntó si se sentía fuera de control.

Creo que estoy demasiado controlada”, respondió ella. “No hay emoción, no hay pasión. Es como el Día de la Marmota, todos los días igual”.

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