El caso de Britney Spears podría entenderse casi como el efecto mariposa: su puesta en primer plano ha provocado encendidos debates en diferentes planos, algo derivado de la complejidad de la situación. Pero también ha servido para hacer un ejercicio deconstrucción que lleva a entonar una disculpa global a esas divas de los 2000, y a reivindicar su peso en la cultura pop de entonces que se sigue revisitando ahora. El (no tan caduco) ciclo de las tendencias hace que, después de haber transcurrido veinte años, la estética del cambio de milenio vuelva al primer plano, y aquellos looks de Britney Spears y Paris Hilton se analicen hasta el milímetro para traerlos al aquí y ahora. Y eso es lo que ha sucedido en la colección de otoño-invierno 2021/2022 de Blumarine.

Nicola Brogano, el diseñador al frente de la casa italiana desde el año pasado, ha tomado como referencia una etapa recurrente en los imaginarios creativos: la adolescencia. No solo para recordar su admiración por la casa (“todavía recuerdo vívidamente las campañas de Blumarine fotografiadas por Helmut Newton en los 90, ¡eran fabulosas!”), sino para encontrar a sus musas, Spears y Hilton. Aquellos excesos visuales en los que el rosa, el peluche y el chándal convivían con los pantalones de tiro bajo, las camisetas cortas y el brillo en cualquier formato han servido para configurar un Blumarine “más sucio, más sexi” y menos romántico. Así lo demuestran los crop tops con detalles de encaje, los pantalones de campana estampados, las chaquetas de punto cortas con detalles de peluche; blusas transparentes, shorts, y un sinfín de siluetas ajustadas que juegan a mostrar piel. Todo ello en una gama de colores tanto pastel como vitaminados que atrapan el ojo y, en cierto modo, se intuyen más que fotogénicos.

No costaría imaginar a Britney o a Paris con cualquiera de los looks del nuevo Blumarine (que ha respetado del antiguo sus icónicas rosas), pero tampoco es difícil visualizar a Kendall Jenner, Dua Lipa, Rihanna o Ariana Grande. No es una teoría: según Vogue.com, esas celebridades ya habrían pedido piezas de la colección. Que haya cantantes consideradas divas por el público queriendo utilizar ropa inspiradas en otra diva del pop es una de esas casualidades perfectas que cierran el círculo de la creatividad, lo que también sucede con la conexión Kendall Jenner y Paris Hilton: la influencia de la empresaria en el ascenso a la fama de la familia de la modelo es tan innegable como el que Jenner la ha tomado como ejemplo estilístico en más de una ocasión, como en su 21 cumpleaños. Y lo cierto es que muchas de las camisas con volantes y escote pronunciado o de los vestidos cortos, o incluso de los zapatos de tacón con tiras que trepan por la pierna podrían ser lucido por cualquiera de las dos. O incluso por el personaje de Maddie en Euphoria, que, de un modo u otro, también engancha con la generación Z, esa a la que ahora las marcas aspiran a mimar después del furor de los millennials y que, quizás, puedan ser el nuevo objetivo de negocio de la industria en general y de Blumarine en particular.

Soy de Buenos Aires, Argentina, fan de Britney desde 2001, el amor incondicional que tengo hacia ella me hizo con que quiera compartir con todos ustedes un espacio único y confiable donde podamos disfrutar de su vida y carrera.

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