A días de anunciar su compromiso, la cantante pop cerró sus redes y nos planteamos cuáles pueden ser los motivos.

En medio de una batalla legal para librarse de la tutela de su padre Britney Spears anunció su compromiso con Sam Asghari, con quien lleva cinco años de relación. Fue ella quien reveló la noticia a través de su cuenta de Instagram. Compartió un video a sus más de 34 millones de seguidores en el que se mostraba feliz con su nuevo anillo. Sin embargo, cuando parecía que la estrella pop al fin se permitía sonreír, cerró su red social y despertó dudas sobre su felicidad.

Tras la repercusión Britney salió a aclarar su decisión por Twitter, que aún conserva con 55,5 millones de seguidores: “No se preocupen, amigos… ¡¡¡simplemente (me estoy) tomando un pequeño descanso de las redes sociales para celebrar mi compromiso!!! Volveré pronto”.

Britney Spears se la juzgó por su cuerpo, por su ropa, por su rol de madre, por lo que hacía en su tiempo libre, lo que consumía y ahora por el hombre a quien ama. Fue víctima del sensacionalismo por parte de la prensa muchos años que pusieron en jaque su salud mental y perdió todo, entre otras cosas, su libertad y la tenencia de sus hijos. Y hoy, pese al movimiento #FreeBritney que reza por ella, sigue siendo blanco de críticas por parte de fanáticos opinólogos y “haters” encubiertos en cuentas falsas.

“Las nuevas tecnologías vienen a cambiar nuestra manera de vincularnos y esto es súper positivo siempre y cuando vengan a sumar a nuestra vida y no que terminemos siendo presas de lo virtual y que esto nos impida conectar con nuestro deseo. Que sume y no que apague nuestra luz. Que no refuerce la parte más débil de la persona”, opinó Adriana Waisman psicóloga y autora de “Vacío emocional”.

“Las redes sociales nos afectan y nos importan porque son el espejo de nuestro corazón, de nuestra autoestima, de nuestros miedos, de nuestra parte oscura. Cerrarlas es una forma de salir corriendo de una situación, no de enfrentarla. Las persona lo que hace en la vida lo replica en la red…sale corriendo de la situación cerrando las redes. Lo importante es salir de lo compulsivo. Separar la realidad virtual y la que elegimos vivir”, continuó la especialista en trastornos de ansiedad.

Por último recomendó hacer un uso adecuado de las redes y para eso sugirió registrar “cuántas horas pasamos en redes y si eso coincide con alguna situación en particular de ese día…si reemplaza un momento de angustia o de miedo. Chequear si cuando surge algún sentimiento nos perdemos en esa virtualidad que parece tan perfecta, tan fácil” y siguió: “Compartir pero no perdernos es una línea muy finita. La persona va viviendo una doble, una virtual y una real, que muchas veces al sentirnos vulnerables se confunden esos dos mundos y en esa confusión nos gana un personaje y nos perdemos. La persona escucha más a una voz externa que le dice cómo tiene que ser, qué tiene que hacer para sentirse querido y acompañado, qué se tiene que comprar”.

Por su parte la psicóloga Mara Fernández, detrás de la cuenta de Instagram @hablar_sana afirmó: “La cultura por el cuerpo perfecto, la juventud eterna y delgadez extrema como sinónimo de belleza, éxito y felicidad ha generado una movilización tanto anímica como mental y física. Pueden favorecer la aparición de síntomas de ansiedad, angustia, irritabilidad, frustración, tristeza porque lo que uno consume muestran a veces estilos de vida o cuerpo idealizados que son muchas veces inalcanzables. Hace que la mujer esté en constante comparación y que su proyecto de vida sea lograr ser parecido o tener algo parecido a lo que está mostrando alguien en redes o en los medios”.

Soy de Buenos Aires, Argentina, fan de Britney desde 2001, el amor incondicional que tengo hacia ella me hizo con que quiera compartir con todos ustedes un espacio único y confiable donde podamos disfrutar de su vida y carrera.

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